La mayoría de nosotros, si pudiéramos elegir, no querríamos volver a nuestros días de adolescencia. Es un período de grandes cambios, tanto físicos como emocionales, y todo puede sobrepasarte.

LewLew Whayne, una adolescente de Carolina del Norte (Estados Unidos), no solo tuvo que pasar por todos los cambios perturbadores habituales de cualquier adolescente, sino que también tuvo que soportar una enfermedad misteriosa.

La pobre adolescente no podía retener ningún alimento, ni siquiera el agua, y se estaba deteriorando, sufriendo las náuseas. Terminó perdiendo todo un semestre de escuela, vomitando a menudo, hasta 80 veces al día.

Cuando se le tuvo que meter un tubo de alimentación, su madre Laura decidió que debía actuar de manera drástica para salvar la vida de su hija. Gracias a la persistencia de Laura, sucedió algo sorprendente que cambió la vida de su hija.

Los médicos se negaron a diagnosticar el problema durante meses, creyendo que no era un problema físico, ¡pero su madre lo sabía mejor y se fío siempre de su instinto!

Decepcionada con las respuestas de los médicos, comenzó a investigar los síntomas de su hija para ver si podía diagnosticar el problema. Y ella sola se encontró con la descripción de una enfermedad que le dio muchas pistas.

El síndrome de la arteria mesentérica superior (SMAS, por sus siglas en inglés) hace que una parte del intestino delgado, llamada duodeno se cierre, lo que imposibilita el paso de alimentos o líquidos. Cuando Laura vio la descripción de la enfermedad, supo que había muchas posibilidades de que está fuera la enfermedad que padecía su hija.

La forma en que los médicos realizan las pruebas de SMAS es haciendo que el paciente intente comer o beber acostado. Sin embargo LewLew pudo pasar las pruebas tomando un batido mientras estaba acostada, por lo que se descartó dicha posibilidad.

Pero su madre Laura (en la foto de abajo) se negó a darse por vencida y buscó hasta dar con un médico que le haría la prueba acostada y de pie. Tan pronto como la probaron de pie, presenciaron los síntomas que había sufrido con los vómitos cientos de veces y le diagnosticaron SMAS.

“Y, efectivamente, ahí estaba el problema… su duodeno se cerraba estando de pie”, dijo Laura a ABC11. “Pero se abría lo suficiente estando tumbada…para dejar pasar un batido…El diagnóstico cambió nuestras vidas”.

El doctor John Petty (en la foto de abajo) fue el único médico que realizó las pruebas que Laura quería para su hija y finalmente encontró la causa que provocaba los síntomas que llevaba padeciendo durante 10 meses esta niña de Chapel Hill.

Admitió que esta era una enfermedad inusual, pero llevó a cabo la operación para curarla y tras la intervención llegó el momento de esperar y ver si funcionaba.

“Todo el mundo estaba constantemente pendiente preguntándose cómo iba a resultar la operación. Y el cambio fue bastante rápido. Podemos decir que se produjo un gran cambio”, explicó el Dr. Petty.

Para alivio de todos los que la rodeaban, por primera vez en diez meses LewLew pudo comer sentada. Y todo gracias a la determinación de su madre de seguir su instinto y hacer lo mejor para su hija.

“Sabía que estaban equivocados con LewLew y ella podría haberse recuperado mucho antes si le hubieran hecho las pruebas de pie”, dijo su madre aliviada.

“Ese tipo de cuidado de una madre hacia una hija es una lección más grande que la sala de operaciones. Es algo a tener en cuenta para todos los que tenemos hijos y familia…”, agregó el Dr. Petty. Este médico ahora quiere escribir sobre los síntomas de LewLew en una revista médica para que así más médicos conozcan sobre este problema.

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